lunes, 18 de julio de 2011

Gonzalo Calvillo, clérigo de Teror

A Lázaro Marrero y Montesdeoca, párroco de Teror durante los años 1750 a 1769, debemos la organización y rehabilitación de buena parte del patrimonio documental que atesora la Parroquia de Nuestra Señora del Pino. Asimismo, a él debemos la confección del listado de párrocos de Teror, que incluyó en el libro primero de bautismos de la Parroquia del Pino, con el título de «nómina de los párrocos que he podido averiguar ayan servido en la Parroquia». Esta misma relación de sacerdotes ha sido publicada por el sacerdote e investigador Julio Sánchez Rodríguez en su libro Las iglesias de Nuestra Señora del Pino y las ermitas de Teror, editado recientemente. Inaugura esta extensa nómina de párrocos el padre Llorente Martín, del que se tienen noticias desde al menos el año 1558.

            No obstante y aunque no figuran en este listado, conocemos la existencia de otros párrocos de los que Lázaro Marrero no tuvo noticias. De uno de ellos existen suficientes referencias. Nos referimos al canónigo Juan de Troya, primer cura de Teror del que ya se tiene conocimiento y cuya primera reseña se remonta al año 1514. Sin embargo, entre el canónigo Troya y el mentado padre Llorente Martín existe un vacío de unos 50 años, en los que se desconoce la identidad de los sacerdotes que rigieron la Parroquia terorense. Por nuestra parte, contribuimos a llenar este vacío trayendo a la palestra al clérigo Gonzalo Calvillo. De momento, las referencias que tenemos sobre su labor al frente de la Parroquia de Nuestra Señora del Pino son bastante escuetas. Así por ejemplo, sabemos que el 28 de noviembre de 1550, comparece ante los escribanos Hernán González y Luis Fernández Rasco, para reconocer su obligación de pagar 10.332 maravedíes por la compra de 23 libros de teología. Asimismo, lo vemos actuar como testigo en el testamento de Juan Pérez de Villanueva ―patrono de la capilla mayor de la Iglesia de Santa María de Terore― redactado por García Ortiz el 22 de noviembre de 1551. En el mismo, figura en calidad de acreedor de 30 doblas por parte del citado Pérez de Villanueva.
            Estos son de momento los pocos datos de los que disponemos sobre este personaje. No obstante, queda suficientemente demostrada su condición de «Cura de Teror», razón por la cual proponemos incluirlo en la mentada nómina de párrocos elaborada hace más de 200 años por Lázaro Marrero y Montesdeoca.

Gustavo A. Trujillo Yánez

PARA SABER MÁS:

Francisco PÉREZ NAVARRO: «Don Lázaro Marrero y Montesdeoca. Crónicas de un cura de Teror (I, II y III)», Periódico La Provincia, 18, 20 y 24 de agosto de 1982.

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