jueves, 16 de enero de 2014

Robinson Crusoe y las Fiestas del Pino del año 1963

En 1963 el joven Peter Miles se encontraba en Gran Canaria, tras una travesía en un barco a vela que le llevó desde su Inglaterra natal hasta las Islas Barbados, en las Indias Occidentales. Precisamente, en ese año la televisión británica rodaba en nuestra isla la serie "Las aventuras de Robinson Crusoe" protagonizada por el actor Robert Hoffman. En ella participó Peter Milles encarnando el papel de marinero. El rodaje de la serie le obligó a permanecer en la isla durante algún tiempo, el justo para recorrerla y arribar a la Villa de Teror, que por aquel entonces celebraba las fiestas en honor a su Patrona. La visita fue aprovechada para obtener algunas fotos de la Romería, de las que ya ofrecí una breve selección en mi perfil personal de Facebook, el pasado 20 de noviembre de 2013.  Ahora, compartimos el resto de fotografías ―hasta un total de 12― donde se plasman diferentes instantes de la ofrenda-romería de hace ya 51 años y que se suman al patrimonio fotográfico-histórico de la Villa Mariana.

Grupo de romeros. Autor: Peter Miles (1963).

Campesina. Autor: Peter Miles (1963).

El fotógrafo ambulante. Autor: Peter Miles (1963).

Carroza de Valleseco. Autor: Peter Miles (1963).

La labradora. Autor: Peter Miles (1963).

Grupo de niños. Autor: Peter Miles (1963).

Romería a su paso por el Paseo González Díaz. Autor: Peter Miles (1963).

La yunta. Autor: Peter Miles (1963).

Carroza de Valsequillo. Autor: Peter Miles (1963).

Alegoría a la cogida del tomate. Autor: Peter Miles (1963).

La turronera. Autor: Peter Miles (1963).

Guardia de honor. Autor: Peter Miles (1963).

Peter Miles, autor de las fotografías, posando en las Dunas de Maspalomas durante el rodaje de la serie "The adventures of Robinson Crusoe" (1963).

Gustavo A. Trujillo Yánez.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Teror, patrimonio oral y sonoro de Gran Canaria (III)

Décima al general Martínez-Campos

Viene de: Teror, patrimonio oral y sonoro de Gran Canaria (II)


Caricatura del general español Arsenio Martínez-Campos, en una lámina del siglo XIX.

El pasado 19 de junio de 2013, don Juan Francisco y doña Rosario Yánez Domínguez nos informaban sobre la denominada "Oración del peregrino" aprendida de labios de don Antonio Domínguez González "Padrino" (1889-1969) tío-abuelo de ambos.
En esta nueva ocasión, nuestro primer informante (Juan Francisco Yánez Domínguez) nos recita una décima, también aprendida desde su más tierna edad de manos del citado Antonio Domínguez, quien a su vez la memorizó durante alguno de sus frecuentes viajes a la isla de Cuba.


Retrato del general independentista cubano Antonio Maceo, protagonista junto con el militar español Martínez-Campos de la décima que reproducimos más abajo.

El contenido de la misma hace referencia a la llamada "Guerra de los diez años" o "Guerra Grande" que enfrentó a las tropas españolas contra las fuerzas independentistas cubanas durante los años 1868 a 1878. Como no podía ser de otra manera, los versos aluden al enfrentamiento habido entre el general español Arsenio Martínez-Campos Antón (1831-1900) con su homónimo Antonio de la Caridad Maceo y Grajales (1845-1896) destacado líder de la causa cubana. La versión que aquí traemos difiere un poco de la recogida en su momento por el historiador José Luciano Franco. Su contenido reza así:

Martínez Campos creía,
que Cuba iba a ser de España,
y andaba por la montaña,
con piezas de artillería.
Y Maceo le decía,
"abaja" tú para la Habana,
que yo con mi tropa cubana,
haré a Cuba independiente,
a fuerza de plomo caliente,
y pólvora americana[1].



Nuestro informante, don Juan Francisco Yánez Domínguez en una fotografía de 1963. De labios de su tío-abuelo Antonio Domínguez González "Padrino", aprendió la décima que aquí se reproduce.

Gustavo A. Trujillo Yánez.



[1] De boca de su bisabuela Nieves Travieso, José Luis Yánez Rodríguez también reproduce esta décima en su última publicación: Teror. De cuntino y de domingo (Anroart Ediciones, 2013, p. 63).





lunes, 15 de julio de 2013

Campanas de Teror. Contribución al estudio y catalogación de las campanas de Gran Canaria (y V)

Viene de: Campanas de Teror. Contribución al estudio y catalogación de las campanas de Gran Canaria (IV)

14. APÉNDICE DOCUMENTAL:

1

Don Nicolás Herrera Leiva manda a construir una ermita dedicada a la Virgen de las Nieves y a dotarla de campana:

Item por que soy Patrono de la hermita de Nuestra Señora de las Niebes en la Peña en el Palmar, y está en una cueba. Mando y es mi voluntad se haga hermita en parte cómoda en dicho pago y se le ponga una campana para que en ella se diga misa y la oygan los de aquel pago, que por sus indisposiciones y ocupaciones no pueden asistir en el pueblo.

Archivo Histórico Provincial de Las Palmas
Escribano Diego Álvarez de Silva, legajo 1283, 30 de marzo de 1666, f. 152 y ss.

2

La campana de la iglesia suena en tres ocasiones
«sin haver quien la pudiera tocar»:

Y oyó decir a su padre que viniendo la muger de Gaspar Barrete de las Troyanas, con un cavallo cargado con dos fanegas de trigo, se le havía caydo por un risco avajo, y que la dicha llamó a Nuestra Señora pidiéndole favor, y quando miró a arriba vido su cavallo en pie y una muger serca de él. Y que vajó y llamó gente y se sacó sin agravio ninguno, y que en esta ocasión oyeron tocarse las campanas tres veces, y no se halló que nadie la (sic: por las) tocase.

Y oyó decir a su padre Andrés de Ortega, que viniendo la muger de Gaspar Barreto para este lugar, de las Troyanas con un cavallo cargado con dos fanegas de trigo, se le havía caydo por un risco avajo. Y que llamó por Nuestra Señora del Pino y asomó a la orilla, y vido a su cavallo en pie y una muger serca de él. Y que bajó y llamó gente, y lo sacaron bueno y sano, y sus costales con su trigo. Y que en dicha ocasión oyó tocarse la campana tres veses sin haver quien la pudiera tocar.

Archivo Parroquial de Ntra. Sra. del Pino de Teror, Información de la caída del Pino de la Virgen, testificaciones de doña Ana de Arencibia y Ortega y doña Melchora de Ortega y Arencibia, 29 de abril de 1684, f.17r-v.

3

Donación de una campana para la ermita de San Isidro:

Con acuerdo y parecer de los vecinos deste lugar, en 23 del mes de enero deste año de 1687, se truxo a este lugar un relox pequeño, el qual dio el señor doctor don Juan González Falcón, canónigo doctoral de la Santa Iglesia, por una campanita pequeña que dicho lugar tenía, y aunque el relox vale más que dicha campanita por ser pequeña, su merced remitió el demás valor a esta santa iglesia de Nuestra Señora del Pino.

José García Ortega, Historia del culto a la venerada imagen de Nuestra Señora del Pino, 1936, pp. 92-93.

4

La imagen de la Virgen evita que se desplome la piedra que sostiene la veleta de la torre de la iglesia:

En la era de mil y setecientos, en la qual se hizo la nueva torre al templo desta milagrosa ymagen, pocos años después de puesta la última perfección y piramidal remate, fue tan fuerte el uracán y la sobervia del viento que baxó de aquellas cumbres, como suele muchas vezes, que movió de su asiento y firme colocación la gran piedra donde estava la veleta y era clave de las otras, inclinándola sobre la parte del templo al qual amenazaba gran ruina, si impeliéndole algo más, le hazía despedir del todo. No fue pequeño el cuidado y temor a que obligó la instancia desta amenaza que se mirava presente y se temió consumada, por estar ya tan pendiente aquella pesada piedra, que su misma inclinación ya pretendía su centro sin aguardar más impulso que su propia gravedad. No avía en aquella ocación oficial en aquel pueblo, ni arte alguna con que poder impedir aquel daño y librar de aquel peligro, pero parada la piedra sin pasar adelante, dio lugar que se acudiese al remedio milagroso. Valieronse del recurso a la poderosa reyna y su milagrosa ymagen. Acudieron a su templo sacerdotes y populares que presentes se hallaron. Encendieron luces a su trono, corriendo los velos. Hizieron patente aquella celestial gracia. Y haciendo su rogativa le suplicaron, rendidos y humildemente devotos, que pues a todos librava de los males quantos invocaban su soberana clemencia librase también su sacra casa de la ruina, que amenazándole instaba. Hecha la devota súplica, salió el venerable párroco con los demás circunstantes a la plaza, por ver el estado en que estaba la amenaza o si daba algunos pasos la piedra. Miraron a la torre y vieron que el corpulento y grande canto que estaba tan desunido se avía buelto a su lugar. Y o fuese del mismo viento en castigo de su osadía y del averse atrevido a cosa que mira a culto desta portentosa ymagen, o fuese por ministerio de ángeles, obedeciendo la piedra a superior potestad, ella estaba tan unida y ajustada a su primero lugar con tanta firmeza y igualdad (entre paréntesis: sino mayor que estuvo antes) que no pudo conocerse si se avía movido de su primero asiento en que fue colocada del natural artífice. Conocieron deste milagroso caso el poder y clemencia de la poderosa reyna y las contínuas maravillas desta prodigiosa ymagen que tenían tan conocidas como bien experimentadas. Alabaron su poder y liberales piedades y le hizieron las gracias, que debió el agradecimiento y mereció el beneficio.

Fray Diego Henríquez, Verdadera fortuna de las Canarias y breve noticia de la milagrosa Imagen de Ntra. Sra. del Pino de Gran Canaria, ca. 1714, f. 109r-v.

5

Pedro Russell dona una campana para la iglesia y otras dos para las ermitas de San Vicente Ferrer y de Nuestra Señora de las Nieves:

Al margen: Oficio que hizo esta Yglesia por el alma de don Pedro Russel, familiar del Santo Oficio de la Ynquisición y vessino de Canaria, por bien hechor. En el Lugar de Teror, a diez y ocho de mayo de mil setecientos sesenta y dos años, se hizo en esta Parroquia de Nuestra Señora del Pino, un oficio con toda la solemnidad que da de si el pasar, con toda la cera de la Cofradía de Ánimas, que son doze cirios, ocho velas de a libra en cama y altar, y codales correspondientes, por la alma de don Pedro Russell, Familiar del Santo Oficio y vesino de la ciudad de Canaria, como a uno de los maiores bien hechores que ha tenido esta Yglesia, por la especial devoción que siempre ha manifestado con esta Santísima Ymagen de Nuestra Señora, por cuio medio estubo hasta la respiración de su vida, clamando por su asistencia en su agonía. Dejó dicho señor en su testamento mil pessos, para que los aplicacasen [sic] a la construcción de su Yglesia, que se estaba haziendo, a más de quinientos pessos que entre él y su hermano don Joseph Russell ofrecieron quando se empezó la obra. Trajeron dichos señores las dos pilas de mármol de España, quales costaron más de mil y novecientos reales, cuia quenta, que les remitió el maestro de ellas la vi. También trajo dicho señor don Pedro la campana que está en la torre, a la parte del Sur, que se dize la pequeña. Dan dichos señores anualmente doze candelones para con otros doze que pone la fábrica, enceder en el octavario que se haze a Nuestra Señora por septiembre, dejando el sobrante de dichas velas en quenta de la que se gasta de la fábrica, y no refiero las muchas y particulares limosnas que cada día están haciendo a esta Yglesia en cossas menores, que se les encomiendan, pues con saber que es para Nuestra Señora, o remiten el todo, como sucedió con dos casullas de damasco blanco, o en parte, como acaese en quanto sacan de su almahasén para el usso de la Yglesia, de que he tenido noticia en mi tiempo; se le encomendó a dicho señor don Pedro la campana que está en la Hermita de San Vicente Ferrer, en el Pago de Valleseco, y aunque exivieron los vecinos su costo, lo han reservado para darlo para quando se adelante a la Hermita la Capilla maior, de que tiene mucha falta, en que está pensando. Asimismo tengo noticia ha mandado el señor don Joseph a buscar otra para la Hermita de Nuestra Señora de la Nieves, de forma que no sólo con la Parroquia, sino también con todo lo anexo a ella tiene esta Cassa devoción. Todo lo aquí he querido apuntar dejando mucho que ignoro, porque estos señores jamás lo manifiestan, para que en todo tiempo conste la deuda en que les está este Lugar, que debe estimar y venerar su gratitud. Lázaro Marrero y Montesdeoca (rúbrica).

Archivo Parroquial de Ntra. Sra. del Pino de Teror,
Libro IV de Entierros, 18 de mayo de 1762, f. 146r-v.

6

Las campanas de la Catedral, las salvas del Castillo del Rey y la procesión de la Patrona comienzan de forma milagrosa al mismo tiempo, en el día de la dedicación de la nueva iglesia de Teror:

Ahora pido atención para el milagro que dio principio a los de estas fiestas, de que fuimos testigos todos, y nos entró por los oídos. Pero mi balbuciente lengua no lo sabrá explicar, ni mi tosca pluma escribir. A este mismo tiempo que se levantaban las andas y se disparó el primer cohete en la plaza de Teror, se oye sin ser primero uno que otro el estampido del primero cañón que se disparó en la ciudad, en el Castillo del Rey. En caso tan estupendo, en suceso tan maravilloso ¡Qué lágrimas! ¡Qué conmoción en tan numeroso concurso! ¡Milagro! repetían unos ¡Gracias a Dios que así explica ser de su agrado este culto! decían otros. Había acordado el cabildo que el sábado 29 de agosto, a las cinco de la tarde, pareciéndole que la procesión del nuevo templo sería en Teror a estas horas, se soltase el reloj y repicasen las campanas en devotas demostraciones festivas. Y para que fuese general en toda la isla este aplauso, se practicase en todas las yglesias lo mismo, haciéndose saber este acuerdo al señor gobernador de las Armas don Fernando Bruno del Castillo. Como tan especial devoto de la Señora, dio orden que al primero golpe de repique en la Santa Yglesia, comenzase el Castillo del Rey la salva y se prosiguiese como se acostumbra, por todos los castillos y fortalezas de la marina. Habiéndose ya salido del coro, sentose el señor deán en los bancos de los sambenitos a las cuatro y dijo: cosa que me ha dado impulso de mandar repicar y de soltar el reloj. Levantose diciendo esto, fuese a palacio al aposento del señor oidor don Gonzalo Galiano, y comviendo en el mismo pensamiento subieron a la azotea y vieron al campanero pronto debajo de la campana. Hisose el señor deán seña, dijose soltase el reloj y repicase, y el primero golpe del metal sonoro respondió el marcial con su pavoroso eco, ahora festivo y naútico. Ejecutose con una suma prontitud todo y consistió tan milagroso concierto que llenó las medidas del júbilo en no haberse expresado a las cinco. Así sucedió con el tabernáculo y las andas, que en no haberse guardado las medidas que se dieron para uno y otra, consistió lo acertado. Ni un instante, ni un minuto de diferencia entre empezar la procesión en Teror u oírse la salva que se hacía en la ciudad ¿Sin ser un milagro evidente, cómo puede ser?

Diego Álvarez de Silva,
Descripción de las fiestas de la dedicación del magnífico templo de Teror,
ca. 1767, ff. 10-11.

7

Petición del mayordomo de la iglesia de Teror al señor Obispo, para la construcción de una nueva matraca para la iglesia parroquial:

Ylustrísimo Señor, don Pedro Suárez Guerra, mayordomo de fábrica de la Parroquia de Teror, ante Vuestra Señoría Ylustrísima con el debido respeto dice: Que en los días que en la Semana Santa no se tocan las campanas, los que concurren a la Yglesia no tienen por donde conocer cuando es la hora de entrar porque la matraca que estaba en uso no sirve ya de nada ni es suceptible de composición. Y siendo este instrumento presiso para avisar a los fieles en tales días a que concurran al templo, por tanto. Suplica a Vuestra Señoría Ylustrísima se sirva disponer el que se haga otra y se le abone los costes que ella se iniviertan, por ser de necesidad. Dios Nuestro Señor guarde su vida muchos años, Teror, marzo, 19 de 1841. Ylustrísimo Señor. Pedro Suárez Guerra (rúbrica).

Libro de cuentas de fábrica de la Parroquia de Ntra. Sra. del Pino de Teror,
años 1839-1856, 19 de marzo de 1841, f. 287r.

8

Propuesta del obispo don Buenaventura Codina para poner un reloj con su correspondiente campana en la iglesia de esta parroquia:

Se hizo presente una propuesta de su Ilustrísima, el señor Obispo de esta Diócesis, don Buena Ventura Codina, de poner un relox con su correspondiente campana en la yglecia de esta parroquia, si el ayuntamiento se obliga por su parte a contribuir para la obra del campanario o torre donde se ha de poner aquella; y este ayuntamiento acordó: que se le oficie manifestándole que acepta la propuesta y que contribuirá desde luego habiendo (sic) una subscripción voluntaria entre los vecinos, y si el producto de ésta no fuese suficiente para cubrir el importe del presupuesto de la obra, albitrará los medios que estén en sus atribuciones para completar el déficit, y que al mismo paso se le den las gracias por tan singular veneficio. Con el objeto de habrir dicha subscripción compuesta de los vecinos siguientes: don José Jiménes, don Antonio Pérez Guerra, don Juan Manuel Hernández, don José Miranda, don Mateo Henríquez, don Manuel Suárez Granado, don José Quintana, don Ysidro Guerra, don Pedro Quintana, don Juan Andrés Ortega, don Pedro Reyes, don Juan Pérez Padilla y don José Domínguez del Gallego; y se nombró depositario para la recolección de estos fondos a don Antonio Pérez maestro.

Libro I de actas del Ayuntamiento de Teror,
14 de octubre de 1850, ff. 30v-31r.

9

El alcalde de Teror ordena al párroco que suspenda los dobles y repiques con motivo de la epidemia de cólera morbo:

La presencia de ánimo, el valor, la resignación religiosa son cualidades muy necesarias en cualesquiera circunstancias de la vida, pero especialmente en los contagios, y a fin de evitar el desaliento que produce en las personas pusilánimes el repique de las campanas y las dobles, quedan prohibidos durante las actuales circunstancias.

Habiéndole dicho a Vd. de no tocar los dobles y repiques de campana al salir la Realidad, en las actuales circunstancias, espero que Vd. sin dar lugar a medidas de rigor, se abstenga en delante de infringir mis órdenes, en la inteligencia de que las haré cumplir empleando mi autoridad.

Vicente Hernández Jiménez, Teror: Historias, semblanzas, apuntes, 1991, p. 20.

10

Bendición y traslado de las campanas del Monasterio del Cister:

El domingo 4, a las diez de su mañana, S. E. Iltma. Sr. Obispo de esta Diócesis, revestido de los ornamentos pontificales y con arreglo a lo prescrito en el Pontifical romano, bendijo solemnemente en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Pino de la Villa de Teror tres campanas que se habían hecho llegar de Londres para el nuevo Monasterio y que recibieron los nombres que las mismas llevaban grabados, a saber: la mayor Inmaculada Concepción, otra S. José y la tercera S. Benito, siendo sus padrinos, de aquella el Sr. Cura párroco D. Judas Antonio Dávila y de éstas el Sr. Lectoral Dr. D. José Roca y Ponsa y el Sr. Licenciado D. Miguel Moreno y Moreno.

Al terminarse la bendición, y cuando aún resonaba en las bóvedas del templo el eco armonioso de las campanas recién ungidas, ocupó la sagrada Cátedra el ya citado Sr. Lectoral, y con su acostumbrada facilidad y elocuencia esplicó la ceremonia que acabábamos de presenciar, encareciendo la misión de la campana cristiana, su alta significación y el poderoso influjo que ejerce sobre el corazón, cuando deja oir sus sonidos, melancólicos unos, alegres otros, según el diferente fin para que convoca al pueblo fiel. Conmovió de una manera especial, visible al numeroso auditorio al exponer el fin a aquellas campanas se destinaban y con qué respeto, con qué estimación y con qué amor debía mirarlas el pueblo de Teror.

Acto seguido fueron trasladadas al atrio del nuevo Monasterio y hallándose todo convenientemente preparado, fueron colocadas en los nichos del campanario. Inmediatamente un repique general anunció a los vecinos que tenían una nueva iglesia en donde elevar sus oraciones al trono del Señor. Este repique produjo indescriptible júbilo en la apiñada multitud que rodeaba al convento, la cual, ansiosa de contemplar esta ceremonia poco común, había acudido de las comarcas vecinas, no obstante la continua lluvia y las dificultades de los caminos llenos de agua o de lodo.

«Inauguración del convento de religiosas bernardas de la Orden del Cister»,
El Diario Católico, 13 de diciembre de 1888.

11

El reloj y las campanas de la Basílica del Pino en la obra de Francisco González Díaz:

Mientras estoy en Teror, el reloj de la iglesia del Pino me persigue con sus campanadas lentas y vibrantes. Cada cuarto de hora desata su lengua para decirme: ¡camina, camina…! Es como un centinela de la eternidad, un ejecutor del tiempo, que no nos consiente dormirnos a lo largo de la vía dolorosa. Olvidadizos o despreocupados estamos a punto de cerrar los ojos dejando de ver la vida para solamente los paisajes interiores de nuestra imaginación en acuerdo a las bellezas del medio físico, y él nos despabila inexorablemente al lanzar su recordatorio. Una, dos, tres… Recuerda, hombre disipado y desvanecido, que morirás. Estos toques, estos redobles de mi campana, tambor batiente de la marcha de las horas, te lo advierten cuando suenan.

Y suena cada momento. Vibra en el espacio el canto fúnebre de una hora y, apenas el eco extinto, se repite la advertencia en otra serie igual de sonidos graves, quejumbrosos, dolientes. ¡Anda, anda! No te detengas ni te hagas ilusiones. El sendero es áspero, incierto el fin, agudísimos los abrojos. Mira hacia delante; no mires hacia atrás. Si contemplas el pasado, válgate tan sólo de lección amarga; pero lanza lejos tu vista como un dardo, como una honda. Si te sientas, levántate enseguida; si te duermes, despiértate. La muerte te llama, infeliz.

Y otras veces el reloj no repite íntegra la hora; da una única campanada que semeja un gemido. Después de avisarnos, llora por nosotros. Diríase un mecanismo dotado de conciencia. Diríase que sensibiliza al cumplir un ministerio terrible. Anuncia que nos vamos y que él también, con todo lo creado, con todo lo humano, se va…

Desde la torre el Tiempo nos amenaza, nos castiga, nos empuja, nos hace polvo…

Francisco González Díaz, «El reloj y el espejo», de su libro Teror, 1918, pp. 5-7.

12

Las campanas del monasterio del Cister de Teror en la obra de Francisco González Díaz:

Lo que no comprendo bien es porqué las reclusas campanean así, para afuera, como si todo fuera un monasterio del Cister y cada uno de nosotros un aspirante a fraile… Y siendo cosa averiguada que en este siglo tira la gente a volverse loca, resulta que las monjas de Teror, sin proponérselo claro está, abren las puertas del manicomio y cierran las de su santa casa.

Francisco González Díaz, «El tormento acústico»,
Diario de Las Palmas, 25 de noviembre de 1925.

Y yo creo, salvo dictamen contrario de la autoridad de Roma, que se puede honrar y servir a Dios sin mover tan grande estruendo. Dad vuestros toquecitos cada vez que sea oportuno para el orden y régimen de vuestra clausura meritísima, o para la gloria de la Iglesia; pero no golpeéis con tanta reiteración el bronce sagrado… Ayer debió parte en el religioso ejercicio la comunidad entera, pendiente del badajo con un fervor tan extremo, tan extremo, que por poco acaba conmigo…

Francisco González Díaz, «Campanadas»,
Diario de Las Palmas, 25 de junio de 1927.

¡Campana más habladora la campana de las monjas! Charla como una cotorra entretenida y curiosa… Cuando sale procesión aquellas santas de Dios la hieren con santo ardor ¡din! ¡din! ¡din! ¡don! ¡don! ¡don! En invierno y en verano la aporrean sin descanso; no se les hinchan las manos de dar tormento al badajo… Y si las monjitas comen, o si rezan y dormitan, o con fe se disciplinan de avisarlo no se olvidan… ¡Campana más admirable no encontré en ninguna parte! ¡Tiene lengua de comadre! ¡Dios nos libre, Dios nos guarde!

Francisco González Díaz, «La campana de las monjas»,
La Crónica, 5 de junio de 1934.

13

El párroco de Valleseco es multado por repicar las campanas durante la celebración de un mitin laico:

El párroco de Valleseco multado. Con doscientas cincuenta pesetas y por el Gobernador Civil de la Provincia don José Pérez Molina, ha sido multado el cura de Valleseco, distinguido caballero de Cristo y afinado cavernícola. La multa la ha motivado la provocación antirrepublicana de este párroco haciendo repicar las campanas el pasado domingo mientras la Juventud Laica celebraba un mitin.
Celebramos la noticia, no por la República a la que le importa un pepino los arrestos montaraces de este clerical, sino por el cura que así hará méritos para ganar el cielo. Lo que él se dirá: más padeció Dios por nosotros. Pues… que siga repicando que ya lo pagará con multas.

«Noticia grata. El párroco de Valleseco multado»,
La Voz Obrera. Órgano defensor de la clase trabajadora en general,
13 de diciembre de 1932.

14

Un grupo de mujeres sube a la torre de Teror, tocando las campanas a rebato:

Hace pocos días dimos cuenta a nuestros lectores del estado de intranquilidad que había cundido entre el vecindario de Teror con motivo de pretenderse reanudar por "La Hidráulica" unas obras de alumbramiento de aguas en un barranco llamado del Fonduco, con perjuicio para el vecindario que estaba en peligro de perder esta agua el incluso las minerales que brotan en la misma zona. Ayer se mostró nuevamente la oposición existente a la realización de estas obras. Parece que enterado el vecindario desde primera hora, de que había el propósito de reanudar los trabajos, bajo la protección de la guardia civil, algunas mujeres penetraron en la iglesia tocando a rebato hasta congregar al pueblo en la plaza. El comercio cerró sus puertas y una gran manifestación se dirigió al lugar de los trabajos. Los obreros encargados de realizar la obra, pasiblemente atemorizados, se negaron a trabajar, por lo que no se provocó incidente alguno. Suspendidas de nuevo las obras, el vecindario de Teror retornó a sus hogares en completo orden.

«Nuevamente se produce en Teror inquietud»,
La Provincia, 29 de septiembre de 1934. 

15

Un joven de la Villa se arroja desde el campanario de la iglesia:

En la Villa de Teror ocurrió en la tarde de ayer una sensible desgracia, que ha conmovido hondamente a aquel vecindario, siendo protagonista un conocido y apreciado joven de dicha Villa. Según nuestros informes, a las 3 de la tarde el joven don Vicente Ortega Herrera, de 21 años de edad, hijo del director de la banda de música de la Villa, don Cándido Ortega, pidió a su padre la llave de la torre de la Iglesia, pues éste es el encargado del reloj de la Basílica, y subiendo a ella se arrojó a la calle, desde una altura de unos 22 metros. El desgraciado joven fue inmediatamente recogido y trasladado con toda urgencia a la Casa de Socorro de Vegueta, en donde ingresó ya cadáver, siendo trasladado al depósito del cementerio, en donde se le practicará la autopsia. Nos dicen que Vicente Ortega padecía desde hace tiempo de enagenación mental, pero que en la actualidad se hallaba al parecer bien. Momentos antes de subir a la torre, había ofrecido a un primo suyo un cigarrillo, diciéndole: «Toma el último cigarro que te voy a dar». La muerte del citado joven ha causado hondo sentimiento en Teror, pues como decimos antes era muy conocido y apreciado. Descanse en paz y reciban sus padres, hermanos y demás familiares nuestro sentido pésame.

«Suceso en Teror. Un conocido joven de la Villa se arroja desde lo alto de la torre de la Basílica del Pino», Diario de Las Palmas, 27 de marzo de 1939.

16

Las campanas en la obra del terorense, Ignacio Quintana Marrero:

Sube aprisa. A la torre campanero.
Sube aprisa a doblar, porque ya ha muerto.
Mira cómo preparan los blandones
Que han de alumbrar sus restos.
Campanero del alma, dobla, dobla,
Y cada doble diga que ya ha muerto.
No dejes de doblar, campanerito.
No dejes de doblar, mi campanero.

(Ta-lán… ta-lán… ta-lán… Llora la torre.
Ta-lán… ta-lán… ta-lán… Responde el eco.
Ta-lán… ta-lán… ta-lán… Dice el susurro
De las olas y el viento).

Sigue, sigue doblando, campanero,
Sigue, sigue doblando porque ha muerto
Aquella que una tarde vi llorando
A las puertas de nuestro cementerio.
―¿Por qué lloras, hermosa?― Yo le dije.
Y con ojos muy húmedos, muy negros,
Y una voz también húmeda, me dijo:
―Lloro… porque me he de morir, mi caballero.

Ignacio Quintana Marrero, «Salmo profético»,
de su libro Breviario Lírico (Libro de Horas), 1949, p. 66.

¡Oh, campanas del pueblo, campanas parroquiales,
Graves y sonoras, solemnes y pausadas,
Que, como un parpadeo de bronce, en los ojales
Pétreos de la torre tañís vuestras tonadas!

Ignacio Quintana Marrero, «Salmo del pueblo»,
de su libro Breviario Lírico (Libro de Horas), 1949, p. 92.

15. APÉNDICE GRÁFICO. CATÁLOGO DE LAS CAMPANAS DE TEROR:
1

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Arbejales (Teror)

Espadaña

Corazón de Jesús

Pedro Dencausse, Barcelona

1923

88 x 105 cm. / 690 kg. (aprox.)

INSCRIPCIONES:

Localizadas: (medio) “SACRATISSIMO CORDI IESU / ADVENIAT REGNUM TUUM / ANNO DOMINI MCMXXIII / ECCLESIAE ARBEJALES / IN DIOCCESI CANARIENSI”.

(AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS / VENGA A NOSOTROS TU REINO / EN EL AÑO DEL SEÑOR DE 1923 / EN LA IGLESIA DE ARBEJALES / EN LA DIÓCESIS CANARIENSE).

(medio) (marca de fábrica) PEDRO / DENCAUSSE / BARCELONA

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) guirnalda, dos cordones, cenefa vegetal, dos cordones, guirnalda / (medio pie) cordón y guirnalda / (pie) cenefa vegetal de grandes hojas verticales.

Localizadas: (medio, sobre la inscripción) Sagrado Corazón de Jesús en relieve.

Asas antropomorfas.


2

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Arbejales (Teror)

Espadaña

Inmaculada

Pedro Dencausse, Barcelona

1923

76 x 95 cm. / 515 kg. (aprox.)

INSCRIPCIONES:

Localizadas: (medio) “IMMACULATAE DEIPARAE CONCEPTIONI / TRAHE NOS VIRGO IMMACULATA / ANNO DOMINI MCMXXIII / ECCLESIAE ARBEJALES / IN DIOCCESI CANARIENSI”.

(A LA INMACULADA CONCEPCIÓN MADRE DE DIOS / LLÉVANOS, VIRGEN INMACULADA / EN EL AÑO DEL SEÑOR DE 1923 / EN LA IGLESIA DE ARBEJALES / EN LA DIÓCESIS CANARIENSE).

(medio) (marca de fábrica) PEDRO / DENCAUSSE / BARCELONA

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) guirnalda, dos cordones, cenefa vegetal con hojas de laurel, dos cordones, guirnalda / (medio pie) cordón y guirnalda / (pie) cenefa vegetal con flor y grandes hojas lobuladas verticales.

Localizadas: (medio, sobre la inscripción) Inmaculada Concepción en relieve.

Asas antropomorfas.


3

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Arbejales (Teror)

Espadaña

Campana pequeña

Moisés Díez, Palencia

ca. 1918

Inaccesible

INSCRIPCIONES:

localizadas: (tercio) 2197-A / (medio) (…) EZ (…) ALENT (…).

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) cordón, inscripción, cordón, cenefa vegetal y cordón / (medio) custodia y guirnaldas / (medio-pie) número indeterminado de cordones.


4

Monasterio del Cister (Teror)

Espadaña

38,5 x 34 cm.

San Benito

John Warner & Sons, Londres

1888

INSCRIPCIONES:

Localizadas: (medio) “SAN BENITO. / J. WARNER & SONS LONDON 1888”.

(SAN BENITO / JOHN WARNER E HIJOS LONDRES 1888).

DECORACIONES:

Circulares: (medio pie): dos cordones.


5

Monasterio del Cister (Teror)

Espadaña

42,5 x 37,5 cm.

San José

John Warner & Sons, Londres

1888

INSCRIPCIONES:

Localizadas: (medio) “SAN JOSÉ / JOHN WARNER & SONS LONDON 1888”.

(SAN JOSÉ / JOHN WARNER E HIJOS LONDRES 1888).

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) dos cordones / (medio pie) tres cordones / (pie) dos cordones.


6

Monasterio del Cister (Teror)

Espadaña

86 x 66 cm.

Inmaculada Concepción

John Warner & Sons, Londres

1888

INSCRIPCIONES:

Localizadas: (tercio) “CAST BY JOHN WARNER & SONS LONDON 1888 / (medio) INMACULADA CONCEPCION”.

(CONSTRUIDA POR JOHN WARNER E HIJOS LONDRES 1888 / INMACULADA CONCEPCIÓN).

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) dos cordones encima y dos debajo de la inscripción / (medio pie) tres cordones / (pie) dos cordones.


7

Ermita de San Isidro, Arbejales (Teror)

Espadaña

Inaccesible

John Warner, Londres

1869

INSCRIPCIONES:

Localizadas: (pie) “J WARNER LONDON 1869”.

(JOHN WARNER LONDRES 1869).

DECORACIONES:

Circulares: (medio pie) dos cordones.


8

Ermita de Nuestra Señora de las Nieves

Espadaña

Inaccesible

Francisco Javier del Otero, Cantabria (atribución)

1816

INSCRIPCIONES:

Circulares: (medio pie) “OTERO AÑO DE 1816”.

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) dos cordones / (medio pie) un cordón encima y otro debajo de la inscripción.

Localizadas: (medio) cruz de calvario.


9

Cueva-ermita de Nuestra Señora de las Nieves, El Palmar (Teror)

Espadaña

Inaccesible


10

Parroquia de Nuestra Señora de las Nieves, El Palmar (Teror)

Campanario

Inaccesible

ca. 1943

INSCRIPCIONES: 

Localizadas: (medio) "JOSÉ BIBIANO".


11

Ermita de San Cayetano, Barrio del Pino (Teror)

Espadaña

Inaccesible

ca. 1930


12

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Espadaña

50 x 42 cm.

Campana pequeña o de los cuartos

Anónimo

1764

INSCRIPCIONES:

Circulares: (tercio) “AVE • MARÍA • GRATIA PLENA MDCCLXIV”.

(DIOS TE SALVE MARÍA LLENA ERES DE GRACIA 1764).

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) dos cordones por encima y otros dos por debajo de la inscripción / (medio) figuras en relieve del Crucificado, Santa Bárbara, Ntra. Sra. de la Cinta y San Pedro Apóstol. Alternando a cada uno de estos relieves figuran otros cuatro relieves de pino coronados por el Espíritu Santo. Debajo de los relieves cuatro cordones más agrupados en pareja / (medio pie) siete cordones / (pie) cuatro cordones.


13

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Espadaña

65 x 80 cm.

Campana de las horas o del reloj

Hijo de Benito Perea, Logroño

1942

INSCRIPCIONES:

Circulares: (tercio) “VIRGEN DEL PINO RUEGA POR CANARIAS AÑO 1942”.

Localizadas: (medio) (marca de fábrica) HIJO DE BENITO PEREA / LOGROÑO / (medio) “A EXPENSAS DE / DON DIEGO DOMÍNGUEZ SILVA”.

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) un cordón encima y tres debajo de la inscripción y cenefa / (medio) cuatro cordones.

Localizadas: (medio) (marca de fábrica) Relieve de San José / (medio) Custodia flanqueada por ángeles.


14

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Torre campanario

35 x 46 cm.

Esquilón

Anónimo

1862

INSCRIPCIONES:

Localizadas: (medio pie) “1862”.

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) dos cordones y cenefa de motivos vegetales / (medio pie) tres cordones / (pie) dos cordones.


15

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Torre campanario

Campana mediana

Juan María Acosta, Sevilla

1829

INSCRIPCIONES:

Circulares: (tercio) “ME HIZO JVAN MARIA ACOSTA HEN COMPANIA SEVILLA ANO DE 1829” / (medio pie) inscripciones desaparecidas como consecuencia de un limado.

(ME HIZO JUAN MARÍA ACOSTA EN COMPAÑÍA SEVILLA AÑO DE 1829).

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) un cordón encima y otro debajo de la inscripción / (medio pie) dos cordones / (pie) dos cordones.

Localizadas: (medio) cruz de calvario de moldes cuadrados y triangulares con estrellas de ocho puntas.


16

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Torre campanario

66 X 82,5 cm.

Campana grande

Josep Calbetó, Barcelona (atribución)

ca. 1850-1860

DECORACIONES:

Circulares: (tercio) dos cordones y cenefa / (medio pie) tres cordones / (pie) dos cordones.

Asas antropomorfas.


17

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Arbejales (Teror)

Dependencias parroquiales

84 x 24 cm. (alto y ancho de la rueda)

107 x 50 cm. (largo y ancho de la base)

Matraca de campanario

Anónimo, cronología desconocida

Matraca compuesta por una rueda de tablas fijas en forma de aspa, de la que cuelgan ocho mazos. Al accionarse la manivela, los mazos golpean sobre cuatro cajas de percusión de madera, dotadas de dos orificios.


18

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Arbejales (Teror)

Dependencias parroquiales

9 x 19 x 3 cm.

Matraca de mano para alzar

Anónimo, cronología desconocida


19

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Torre campanario

Inaccesible

Matraca de campanario

Manuel Pérez y Juan Quintana (atribución)

ca. 1841

Matraca compuesta por una rueda de tablas fijas en forma de aspa, de la que cuelgan ocho mazos. Al accionarse la manivela, los mazos golpean sobre cuatro cajas de percusión de madera, dotadas de dos orificios.


20

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Dependencias parroquiales

Inaccesible (vitrina)

Matraca de mano para alzar.

Anónimo

Cronología desconocida


21

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Dependencias parroquiales

Inaccesible (vitrina)

Matraca de mano para alzar.

Anónimo

Cronología desconocida


22

Parroquia de Nuestra Señora del Pino (Teror)

Dependencias parroquiales

Inaccesible (vitrina)

Campanilla para el viático.

Anónimo

Cronología desconocida


Gustavo A. Trujillo Yánez